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QUITO.- (@srradioEc).- Jair, de 15 años, pasa gran parte de su día construyendo carros de cartón. Desde ambulancias y limusinas hasta buses y camiones. Las paredes de caña guadua de su habitación están adornadas con todas sus creaciones.

La donación de tabletas y planes de datos a docentes y consejeros estudiantiles por parte de UNICEF ha sido clave para apoyar a adolescentes como Jair, quien estuvo cerca de dejar sus estudios.

“Tengo el sueño de hacer carros de verdad y ser mecánico. Quiero sacar adelante a mi familia, pero sé que para eso tengo que estudiar, aunque a veces no es tan fácil”, cuenta Jair.

Los seres humanos tenemos diferentes tipos de inteligencias. En el caso de Jair, su inteligencia más desarrollada es la espacial. Las personas que la poseen tienen la capacidad de imaginar y diseñar dibujos de dos o tres dimensiones y calcular volúmenes y medidas.

Sin embargo, Jair tiene un grado de discapacidad intelectual que hace que se le dificulte desarrollar otro tipo de inteligencias como la lingüística, que está relacionada con el lenguaje oral o escrito. Esto significa que requiere un mayor acompañamiento por parte de la comunidad educativa y de su familia para que pueda aprender a leer y escribir.

“Este tiempo de pandemia ha sido complicado para nosotros en la familia, porque no nos sentimos preparados para ayudar a Jair en sus estudios. Yo no sé leer y no tengo cómo apoyarlo con sus tareas. En un punto pensamos en retirar a Jair del estudio, pero cambiamos de opinión porque yo quiero lo mejor para mis hijos”, dice Mercedes, madre de Jair.

Su profesor fue quien identificó que Jair requería un refuerzo que iba más allá de sus competencias y capacidades como docente, por lo que contactó a la psicóloga Liliana Palate.

Liliana forma parte del Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) y su función es brindar apoyo emocional, social y psicoeducativo cuando un estudiante y su familia lo requieren. En algunos casos específicos también se direcciona al estudiante a otros servicios de protección especial o salud mental. En el caso de Jair, Liliana contactó a su madre para escuchar sus preocupaciones y razones por las que estaban pensando en retirar a Jair de sus estudios.

Al hablar con la familia, Liliana identificó que Jhonny, el padrastro de Jair, sí sabía leer y escribir y con toda la familia llegaron al compromiso de apoyar a Jair con sus estudios.

Jhonny es ahora el encargado de apoyar con las tareas. “Me he comprometido a ayudar con sus deberes. A veces nos toma más tiempo de lo esperado, pero con paciencia logramos hacer la tarea juntos. Cuando nos sentimos un poco frustrados hablamos con Liliana para que nos dé orientación. Yo quiero apoyarlos porque quiero que tengan las oportunidades que yo no pude tener”, asegura el padrastro de Jair.

Conectividad durante la pandemia

Para que los docentes y consejeros estudiantiles como Liliana puedan seguir apoyando a los estudiantes y las familias durante la pandemia, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha donado 4.335 planes de datos y 899 tabletas a docentes y consejeros estudiantiles para promover el contacto entre estudiantes, familias y la comunidad educativa.

“La tableta es una herramienta súper buena. Muchas familias no tienen internet y con las tabletas podemos comunicarnos mediante llamadas. En el caso de Jair, yo me comunico con él y con su mamá a través de llamadas y WhatsApp y también hago visitas presenciales para hacer seguimiento a su proceso”, dice Liliana.

Esta iniciativa de UNICEF Ecuador, que se realiza en coordinación con el Ministerio de Educación y el apoyo del fondo global “La Educación No Puede Esperar” (Education Cannot Wait) y el Gobierno de Dinamarca, ha permitido brindar apoyo pedagógico y psicoemocional a más de 65.000 estudiantes en Ecuador.