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Venganza atroz en la Amazonía peruana: linchan a canadiense acusado de asesinar a una curandera

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(Redacción Noticias,Yahoo Noticias).- La Policía Nacional del Perú (PNP) confirmó que una turba linchó a un canadiense, a quien acusan de asesinar a la chamán de la etnia Shipibo-Konibo, Olivia Arévalo, de 81 años, en la comunidad Victoria Gracia de la Amazonía peruana.

Sebastián Paul Woodroffe, de 41 años, fue ahorcado y arrastrado poco después del asesinato de la curandera tradicional.

Imágenes difundidas por medios locales mostraban a un hombre de pantalón corto y camiseta de manga larga sentado en el suelo fangoso mientras pedía clemencia, al tiempo que otros hombres le ataban una cuerda al cuello y lo arrastraban varios metros. Luego quedó inmóvil en el piso.

Según la información oficial, peritos de la Dirección de Criminalística (Dirincri) de la PNP “identificaron plenamente el cuerpo” de Woodroffe.

Agregó que el hombre, quien vivía en la zona donde se produjeron los hechos de violencia, fue “ultimado por una turba, acusado de haber asesinado” a Arévalo y que su cadáver ya ha sido traslado a la morgue de la ciudad amazónica de Pucallpa.

“La prueba relacionada con absorción atómica, que determinará si el canadiense disparó a la nativa, fue enviada a Huancayo”, remarcó el comunicado sobre las investigaciones que se hacen del caso.

Las autoridades investigan el crimen

El canadiense fue señalado por supuestos testigos como el hombre que llegó hasta la casa de Arévalo, en la comunidad de Victoria Gracia, en la región de Ucayali, para pedirle un “ícaro” (canto de curación), tras lo cual dio dos disparos al aire y otros tres contra la maestra espiritual, que le causaron la muerte.

La versión de que Arévalo fue baleada por Woodroffe también fue difundida por la organización Servindi, dedicada a la comunicación intercultural, que citó a testigos del crimen.

Medios regionales como Pucallpa Noticias y Gaceta Ucayalina aseguraron que el sospechoso, quien residía en Yarinacocha, al parecer fue capturado y linchado por pobladores indígenas el mismo jueves, poco después del asesinato de Arévalo.

Tras conocerse esa información, la Defensoría del Pueblo manifestó “su rotundo rechazo ante el linchamiento y homicidio del presunto autor del asesinato” de Arévalo y pidió a las autoridades “una profunda investigación” del suceso.

Las organizaciones que integran el Foro Social Panamazónico (Fospa) también lamentaron y condenaron el crimen y afirmaron que se trató de “un nuevo feminicidio político”.

“La señora Olivia era una reconocida curandera y maestra que defendía los conocimientos ancestrales de su pueblo y los transmitía a su comunidad y su pueblo para conservar su cultura. Una mujer cuya única arma era la sabiduría del conocimiento del uso de las plantas”, agregaron.

En Perú han ocurrido algunos linchamientos, sobre todo en zonas remotas donde las autoridades demoran en llegar para esclarecer diversos delitos. En 2015, un comerciante fue quemado vivo en la región sureste de Puno acusado de ser un ladrón. Después de su muerte se comprobó que era inocente.

El Ministerio del Interior señaló que representantes del Ministerio Público y la Policía “continúan las pesquisas sobre la muerte del ciudadano extranjero”.

Agregó que en la zona está un equipo especial, dirigido por el jefe de la región policial Huánuco-San Martín-Ucayali, el general Jorge Lam, con el objetivo de intensificar las investigaciones para resolver el crimen de Arévalo.

Además, un equipo especial de la División de Homicidios de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) ha sido enviado desde Lima junto con un representante del Ministerio Público.

Arévalo era una reconocida defensora de los derechos culturales del pueblo shipibo-konibo y, luego de su asesinato, el primer ministro de Perú, César Villanueva, afirmó que estaba “muy consternado” y prometió que no quedaría impune.

 

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