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Una historia de amor y chocolate

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Quito.- Carla Barbotó y Santiago Peralta, son la pareja que transformó la historia del chocolate en el Ecuador. Se conocieron en el mar, hace más de 20 años, pues ambos comparten el gusto por el surf. “Me di cuenta que había un ángel en ella, además de guapa e inteligente, su corazón es genuino, sensible y transparente” señala Santiago Peralta, gerente general de Pacari.

En el 2002 emprendieron un camino sin retorno. Formaron una familia con dos hijos y con ella un exitoso negocio de chocolate, que llegó a posicionarse entre los mejores del mundo. Aseguran que fundaron la empresa con una misión: “poner a Ecuador en el mapa de los productores de chocolate de alta calidad y crear un negocio con una visión de sostenibilidad y responsabilidad social”.

Empezaron buscando agricultores de pequeña escala para certificar que el suelo y las plantaciones sean 100% orgánicas. Vivieron una larga época de prueba y error donde aprendieron de siembra, cosecha, fermentación, secado y finalmente la producción del chocolate.

Crearon el movimiento “Del Árbol a la Barra” que es un sistema que favorece la conservación y reflorecimiento del 2,5% del banco genético del mejor cacao mundial, generando un círculo virtuoso entre el campo y el mercado, con múltiples beneficios para toda la cadena, brindando soluciones concretas a problemas sociales y ambientales a través de un producto responsable en el mercado.

Actualmente, cerca cuatro mil agricultores locales de pequeña escala forman parte de Pacari. Todas sus fincas están certificadas por “USDA Organic” y la Regulación Orgánica 2092/91 de la Unión Europea. Es la única compañía chocolatera que cuenta con el sello Demeter Biodynamic Certification, el cual acredita que las fincas de producción de materia prima mantienen un ecosistema auto regenerativo, libre de químicos, pesticidas y fertilizantes; con un balance ecológico entre animales, suelo, plantas y humanos.

Iniciaron con el chocolate denominado “de origen” que se lo realiza con cacao producido en diferentes provincias del Ecuador: Esmeraldas, Manabí, Los Ríos; cada uno tiene una esencia diferente. Con el tiempo desarrollaron chocolates más complejos: Piura, Cumbia, Tutu Iku, Tángara y finalmente llegaron a los chocolates de sabores, que no son los clásicos del mercado, pues su objetivo era crear sabores que representen la cultura del país: Hierbaluisa, Sal, Mortiño, Menta, Uvilla, Cedrón entre otros.

Pues además del cacao, Pacari incorpora múltiples productos agrícolas silvestres y nativos de los Andes como el mortiño o la uvilla, que incentivan nuevos modelos de producción orgánica sostenible en comunidades de la sierra, costa y amazonia ecuatoriana. Donde más de 100 mujeres se suman a una actividad productiva que abarca desde el cultivo y recolección hasta el secado de los frutos.

Pacari significa “naturaleza” en quechua, la lengua ancestral de los Andes; este nombre representa la intención holística de los fundadores de la empresa de origen familiar, respecto al ser humano y su relación armónica con el entorno y la naturaleza.

Santiago Peralta, asegura que el chocolate se ha convertido en uno de los motivos de unión para su familia y está seguro que también lo ha sido para cientos de personas en el mundo, señala que “cuando te regalan chocolate es porque esa persona quiere que disfrutes de un gran momento”.

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