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¿QUÉ NOS DEPARA EL 2020?

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Patricio Valdivieso Espinosa
pavevaldivieso@hotmail.com

La tragicomedia ecuatoriana se vuelve tan repetitiva que el común de los ciudadanos, ya no siente ningún asombro; la decadencia de la sociedad sólo arroja: gobernantes mediocres, una justicia intermitente y una economía colapsada; la mayoría de los ciudadanos, se han convertido en: cómplices silenciosos, temerosos contemplativos y oportunistas del momento. Si no provocamos los cambios mínimos de manera urgente, tendremos que lamentar que el futuro de las nuevas generaciones, sea desproporcionado, caótico e intolerante.

El año preelectoral, de por sí, ya se muestra conflictivo, enredado y fantasioso; pasará en un abrir y cerrar de ojos, basado en broncas, distractores imaginarios y promesas ficticias, carentes de acuerdos reales, huyéndole a la imperiosa necesidad de construir una agenda básica para enfrentar el horrendo desequilibrio en que nos deja el mal llamado “gobierno de todos”. Las agrupaciones políticas, hacen sus cálculos, buscando figuras decorativas obedientes y no políticos capaces de enfrentar con autonomía del pensamiento los aportes que requiere su provincia y el país, para salir del fango gubernativo y legislativo en el que nos encontramos.

El endeudamiento deshonesto y desmedido para encubrir el gasto corriente, sólo avizora un colapso económico de proporciones devastadoras; la carga impuestera, cierra toda posibilidad de inversión privada nacional e internacional, trabando la posibilidad de adentrarnos correctamente en un sistema productivo que demanda el siglo XXI. Si las cosas continúan en la misma tónica, el caos es inminente, y lamentablemente se provocará una nueva ola migratoria, causando una graves crisis social y familiar.

La única salida que vemos al final del túnel, está en manos de la conciencia de la gente, aún estamos a tiempo de reaccionar y evitar una catástrofe social. En lo posible: debemos cuidar las finanzas familiares, reduciendo gastos innecesarios; exigir acuerdos mínimos a la clase política, despojándose de la mediocridad representativa; y, hacer frente a la corrupción, siendo honestos en todos nuestros actos. Precisamente, es en los tiempos difíciles, cuando se ven a los grandes hombres y mujeres potenciar sus cualidades, no exijamos que otro del primer paso, empecemos a cambiar por el bien de nuestra sociedad.

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