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Quito.- (@srradioEc).- Cerca de la media noche del sábado 24 de octubre, los consejeros de mayoría del CNE decidieron, sin justificación alguna, cambiar al director de la Delegación Provincial del Azuay, ingeniero Jorge Harris, quien durante varios años estuvo vinculado cívicamente al trabajo de la Comisión Nacional Anticorrupción.

Al respecto, el consejero electoral Luis Verdesoto, manifestó sentirse contrariado por esta decisión a la cual catalogó de abrupta e injustificada, pues la Delegación del Azuay se ha destacado en la gestión de Harris.

“No hay antecedente de ningún lado de la ciudadanía, ni de los partidos políticos del Azuay que hablen de una mala condición de esa Delegación. Es, a mi criterio, una de las mejores delegaciones en términos de buenas prácticas electorales, según lo hemos demostrado con estudios”, señaló Verdesoto.

Agregó que la salida de Jorge Harris rompe el consenso básico que tenían los consejeros del CNE para que, en las delegaciones provinciales en las que cada uno de ellos tiene una responsabilidad de observación más cuidadosa, se realice una consulta y evaluación entre todos para producir los cambios correspondientes. “Lo actuado demuestra una vez más que las decisiones de los consejeros de mayoría conducen al CNE hacia el suicidio, pues han hecho del Consejo Electoral una institución fallida”, enfatizó el consejero Verdesoto. Quien no dejó de preguntar ¿a cambio de qué ocurre la salida del director de la Delegación Provincial Electoral del Azuay?

“Así como ocurrió con el Instituto de la Democracia, que estuvo bajo mi acuciosa observación durante dos meses y que me fue retirado para que usted, señora Presidenta, lo lleve al fracaso, espero que no ocurra lo mismo con la Delegación Electoral del Azuay, pues no hay criterio ni razón alguna en el marco de la sana administración política y pública, que justifique reemplazar al ingeniero Harris”, argumentó el consejero electoral.

La baja aceptación y credibilidad de la institución se debe a razones como estas, las que han llevado a que el CNE tenga un dígito de aprobación. Lo cual, únicamente, garantiza su ingobernabilidad, concluyó.