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Luis Verdesoto. “La mayoría del Consejo Nacional Electoral destruye al sistema político”

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Quito.- (@srradioEc).- El consejero electoral, Luis Verdesoto, afirmó este martes 14 de julio, en una carta dirigida a la sociedad civil, política y a la opinión pública, que los consejeros de mayoría del CNE destruyen al sistema político del país.

En el documento, Verdesoto refirió como una de las causales de este descalabro, a la aprobación de los Reglamentos de Auditoría; Alianzas; y Democracia Interna, realizada el pasado 6 de julio.

Según la autoridad, esos Reglamentos tienen errores institucionales y, pese a ello, fueron intencionalmente aprobados por la mayoría.

A continuación, un detalle de los once puntos analizados por el consejero Verdesoto en los cuales, identifica serios daños al sistema político y de partidos, así como a la democracia ecuatoriana.

Si desea ampliar la información, vea el documento original en el siguiente enlace:
https://drive.google.com/file/d/1VRJFx8Gaq_DPdBjXtmUkX7c_WrSGa-bh/view?usp=sharing

  1. Se consagra la opacidad de los procesos electorales: El Reglamento de Auditorías prevé que estas se hagan por parte de las organizaciones políticas, únicamente en los temas en que la mayoría del CNE decida o dé su visto bueno (artículo 1 inciso segundo del Reglamento aprobado).

De esta manera, se pierde todo principio de autonomía y capacidad de decisión de los partidos y movimientos políticos para auditar cualquier etapa del proceso electoral. Esto significa que no habrá auditorías reales y se elimina una posibilidad de supervisión real del organismo electoral.

  1. Un negocio político y quizás también económico: El nuevo Reglamento para la Conformación de Alianzas Electorales ampara que el porcentaje de votos obtenido por una alianza sea aplicado para todos y cada uno de sus participantes.

Si, por ejemplo, una alianza obtiene el 30%, cada uno de los coaligados obtendrá el 30% como estímulo. (artículo 3.1 del Reglamento de Alianzas). No importa que la suma de resultados rebase al 100%.

¿En implica esto? Que si un partido grande se alía con un pequeño, se asignaría a los dos el mismo porcentaje.

La consecuencia: el partido grande le “prestaría” sus votos al chico para que sobreviva. Y el partido sin representación ciudadana quedaría vigente hasta la siguiente elección.

  1. Desestimulo abierto a las alianzas: Los acuerdos de alianzas deberán inscribirse, según las últimas reformas al Código de la Democracia, hasta 15 días antes del inicio del período de inscripción de candidaturas, fijado en el calendario electoral.

Es decir, de cara a las elecciones de 2021, las alianzas deberán inscribirse hasta el 3 de septiembre de 2020, en solamente 7 semanas (artículo 5 del Reglamento de Alianzas).

Esta norma, que pretende guiar un cambio de comportamientos organizacionales, debe compatibilizarse con una forma realista de la actual situación de los partidos. Normalmente las alianzas se concretan tardíamente y llegan incluso hasta el día mismo de la inscripción.

  1. Qué importan los programas de gobierno o los planes de trabajo: La mayoría se opuso radicalmente y logró que una alianza no deba tener un programa de gobierno o un plan de trabajo. Una alianza es un nuevo sujeto político. Esto necesariamente implica que tenga un plan de gobierno o un plan de trabajo con una batería de propuestas ideológicas autónoma.
  2. No existe, ni es importante el tener un modelo de partido a perseguir: La mayoría del CNE eliminó la norma sobre la modificación o desacato de las alianzas de un partido entre niveles de gobierno, misma que tendía a fortalecer al sistema de partidos. Consiguientemente, se violentó la coherencia partidaria y de los mismos ciudadanos multiplicando el clientelismo y la congruencia de la propuesta partidaria en la comunicación política.
  3. La estafa al movimiento femenino y feminista: ¿Cómo estafa a las mujeres la reglamentación aprobada? Si una alianza es encabezada por una mujer, que perteneciera a uno de los partidos aliados, la norma aprobada por los consejeros de mayoría asume que, para la contabilidad de listas encabezadas por mujeres, se contará en todos los partidos coaligados, como que esa mujer -que encabeza la alianza- “pertenece” a todos y cada uno de los partidos.

Es decir una mujer a la cabeza vale como que perteneciera a todos los partidos aliados. Un ejemplo, si una mujer encabeza una alianza de 5 partidos, los 5 partidos deberán contabilizarla como que les pertenece esa cabeza femenina de lista.

Así, el partido que efectiva y realmente encabeza una alianza tendrá una contabilidad justa y 4 partidos –especialmente las mujeres de 4 partidos- una asignación injusta de una cabeza de lista que no ostentan.

  1. Otro atraco político a las mujeres: La asignación de cuotas de candidaturas corre riesgo. La decisión de la mayoría del CNE impulsó que las mujeres puedan encabezar listas en circunscripciones con poco valor electoral para los partidos. Las cuotas se cumplen asignando a las mujeres roles políticos –cabezas de lista- secundarios.

Serían candidatas en provincias, cantones y parroquias fuera de las franjas de seguridad de los partidos (probabilidad de elección) y quedarían permanentemente excluidas de la vida política real. La mayoría del CNE se opuso a que conste la expresión de “viva voz” (expresión universal individualizada) de las circunscripciones para que el conjunto del partido (hombres y mujeres) decida sobre la asignación de dónde las encabezarán las mujeres.

  1. Una contabilidad torcida: La mayoría aprobó que la cuota de mujeres deba contarse como un solo conjunto de candidaturas sin importar el nivel de gobierno, formando una totalidad que no toma en cuenta la calidad de cada candidatura (artículo 3.1 del Reglamento de Alianzas).

Al contrario, un criterio cercano a los derechos humanos, es que la cuota debe contarse en referencia a cada nivel de gobierno, especialmente, en los niveles cantonal y parroquial. Una vez más la mayoría perjudicó a las mujeres.

  1. Un ejemplo claro de menoscabo de la participación de las mujeres: El artículo 3.1 del Reglamento de Alianzas Electorales, al argumentar un incentivo de cumplimiento de un requisito legal, vulnera un derecho y requisito contemplado en el artículo 99 del Código de la Democracia.

Al fomentar la facilidad de cumplimiento del requisito se está quitando la obligatoriedad del cumplimiento a las organizaciones políticas que a pretexto de haber recibido el cumplimiento del requisito en una alianza no buscarán cumplir en provincias o circunscripciones donde se inscriban listas de forma individual.

  1. También se metieron con los jóvenes: Ecuador presenta una complejidad en la combinación de criterios de superación de la exclusión –género, etaria, interétnica- para evitar que la norma se convierta en exclusivamente nominal. Sin ninguna duda, la norma aprobada alienta a la discriminación especialmente de las mujeres jóvenes.

Para evitarlo, se propuso y la mayoría se opuso, que en las elecciones pluripersonales las listas contemplarán el veinte y cinco por ciento (25%) de jóvenes, hombres y mujeres, considerando siempre que el cincuenta por ciento (50%) correspondan a las listas de candidatos y candidatas principales y el cincuenta por ciento (50%) en las listas de candidatos y candidatas suplentes.

El cumplimiento plano de la paridad no debía incluir la posibilidad de que mujeres jóvenes siempre estén recluidas a las suplencias, como en efecto alienta el reglamento aprobado (artículo 3 del Reglamento de Democracia Interna).

  1. Un asalto contra las minorías étnicas: El artículo 99 del Código de la Democracia en su penúltimo párrafo exige que la reglamentación de participación paritaria incluya medidas de promoción de la participación de nacionalidades indígenas, afroecuatorianos y el pueblo montubio. La reglamentación aprobada ignoró completamente esta obligación.

Empero se hizo una propuesta que consistió en que en las listas con 4 o más candidatos, al menos uno de ellos, deba hablar un idioma de relación intercultural, dentro de la definición constitucional.

La presidenta del CNE, en la primera presentación, argumentó que debería ampliarse esta posibilidad a todas las lenguas. Pero, en la discusión definitiva, se opuso violentamente a considerar ninguna representación étnica, ni siquiera la propuesta medida por la fluidez de dominio de lengua quichua o shuar.

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