Internacional

Los civiles se aferran a trincheras cerca del frente en Azerbaiyán

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(AFP).- Cuando los obreros enviados por el gobierno azerbaiyano vinieron a cavar trincheras en su jardín, Bairan Khalilov comprendió que el conflicto por el control de Nagorno Karabaj se reanudaría pronto.

Fue hace “uno o dos meses”, cuenta a la AFP este azerbaiyano, de 68 años, un veterano de la guerra de los años 1990, cuando esta región -mayoritariamente poblada por armenios- se separó, con el apoyo de Armenia, en un conflicto que causó 30.000 muertos.

Trazada en forma de L, la delgada trinchera es lo suficientemente profunda como para mantenerse de pie y a salvo, mientras que en el horizonte se perfilan las montañas de Nagorno Karabaj controladas por el adversario.

Al excavarla, los enviados del gobierno “dijeron que era una medida de seguridad de rutina”, cuenta Bairan Khalilov.

Pero en la aldea de Bakharly, a la que la AFP pudo llegar con el permiso de las autoridades azerbaiyanas, “todo el mundo sabía que algo estaba a punto de comenzar”, cuenta.

Desde la reanudación de las hostilidades entre separatistas y fuerzas azerbaiyanas, el 27 de septiembre, el anciano vive en las inmediaciones de los combates.

Si bien desde el cese del fuego de 1994 se han producido frecuentes enfrentamientos armados en la región, los combates en curso son de una magnitud sin precedentes y han causado la muerte de cientos de personas, entre ellas de casi 80 civiles.

Por supuesto, cada bando acusa al otro de haber desencadenado la escalada.

Este mismo jueves Stepanakert, la capital de la región secesionista de Nagorno Karabaj, fue bombardeada de nuevo, según las autoridades locales y un corresponsal de la AFP, en los primeros ataques a la ciudad desde que el alto el fuego entró en vigor el sábado.

El servicio de emergencia de la región anunció por su parte en Facebook que las fuerzas azerbaiyanas había atacado “objetivos civiles” en Stepanakert, que ya fue bombardeada varias veces desde la reanudación de los combates.

Sin embargo, a diferencia de las escaramuzas del pasado, esta vez Azerbaiyán proclama claramente que está preparado para la reconquista militar de Nagorno Karabaj, luego de tres décadas de statu quo y de una mediación internacional sin resultado.

El testimonio de Bairan Khalilov también sugiere que en zonas de Azerbaiyán cercanas al frente los preparativos ya estaban en marcha en el verano boreal.

Sin embargo, en Bakharly, los residentes entrevistados por la AFP afirman no saber por qué las autoridades cavaron las trincheras.

Bairan Khalilov afirma estar “muy agradecido”.

  • Aferrarse a la tierra –

Porque aquí los bombardeos son permanentes. De las 800 familias que viven habitualmente en la aldea, sólo quedan un centenar de hombres.

“¿Por qué seguimos aquí? Es una cuestión muy importante”, señala Sakhib Askerov, de 66 años, después de mostrar la trinchera excavada detrás de su casa de madera.

“Nuestros jóvenes luchan allí”, explica, señalando las montañas. “Quedándonos aquí, tenemos la impresión de luchar también, aferrándonos a nuestra tierra”.

Los campos alrededor de Bakharly son parte de “la tierra de nadie” que separa a los beligerantes. Esto no impide a Mikhail Ismailov rodearlos todos los días para ir a comprar pan.

Según él, el pueblo sufre todas las noches bombardeos “innumerables”. El miércoles por la mañana, “bombardearon a nuestros soldados. Afortunadamente sobrevivieron, con la ayuda de Dios”, comenta desde su jardín, donde, desde el fondo de su trinchera, mira cada noche “los tiros que vienen primero del lado armenio, luego del nuestro”.

Otro aldeano, Akif Kasymov, afirma que algunos abandonan la comuna cuando los combates se vuelven demasiado intensos, pero que de lo contrario “se permanece tanto como se puede”.

En Bakharly, muchas casas no tienen techo y muchas paredes están derrumbadas. En otras, en mejores condiciones, siguen sobre la mesa los restos de las comidas inacabadas de las familias que huyeron.

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