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LA VICEALCALDÍA FRENTE A LA PARIDAD DE GÉNERO

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Patricio Valdivieso Espinosa
pavevaldivieso@hotmail.com

El revuelo causado por la sentencia sobre la vicealcaldía de Cuenca, ordenando que se respete la paridad de género, ya causa efectos en Loja y en Quito; en igual sentido, los grupos de mujeres han planteados acciones constitucionales, para defender el derecho que les corresponde. Este nuevo escenario, viene armando sendas polémicas políticas, en el que se discute de todo, incluso se resquebrajan posiciones partidistas; pero el problema no va por ahí, no es la aplicación de una simple regla legal, la esencia de sus fines es de orden jurídico constitucional.

Cuando la ley dispone: “procederán a elegir de entre sus miembros a la segunda autoridad… de acuerdo con el principio de paridad entre mujeres y hombres en donde fuere posible”, no es una mera formalidad, son elementos sustanciales del sistema político actual, y de esto se ocupan, las medidas de acción afirmativas, de hacerlo posible en la mayoría de los casos; acciones afirmativas que los jueces constitucionales están obligados a hacer cumplir, especialmente cuando hay varios derechos que se presumen de igual jerarquía y que se confrontan, como por ejemplo: el de equidad y paridad de género, frente al de elegir y ser elegido.

La frase “en donde sea posible”, nos plantea varios escenarios: Si el cabildo lo conforman sólo hombres, obviamente no es posible. Cuando es integrado por hombres y mujeres: si todas las mujeres renuncian a su postulación de manera voluntaria, sin presión política, partidista o económica, tampoco sería posible. También es cierto que, en democracia, lo posible se hace con votos, es decir, es posible si tiene los votos, de no tenerlos, son argucias que caen en la necedad. Donde existan mujeres, se debe elegir una mujer; que pasa si no la mocionan, no sería posible, pero si existe sentencia mandatoria, su incumplimiento puede acarrear hasta la destitución.

Este derecho, no es un tema de simple interpretación sino de aplicación, al encontrarse la mujer en situación de desigualdad; teniendo el Estado la obligación de promover y cumplir la representación paritaria en los cargos públicos, reduciendo las brechas históricas, para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres. Ya en lo político, la decencia y dignidad debería llevar a los vicealcaldes a renunciar, permitiendo que los cabildos donde hay alcalde elijan vicealcaldesa, sin necesidad de que los obligue un juez mediante sentencia.

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