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La Cruz Roja Ecuatoriana implementa un plan de contingencia por afecciones respiratorias causadas por los incendios

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Quito.- (Andes).- Las afecciones respiratorias y problemas de piel son consecuencias de los 2.495 flagelos registrados durante los  últimos tres meses en varias localidades del país. Por estas circunstancias de emergencia, la Cruz Roja Ecuatoriana implementó un plan de contingencia  en la línea hospitalaria de primeros auxilios.

Entre los principales problemas que registra la población se encuentran afecciones respiratorias agudas por humo, deficiencia de oxigeno, irritaciones a nivel de nasofaringe, irritación ocular y rara vez, afecciones cutáneas causadas por el contacto con la ceniza, el calor  y el humo.

Byron Pereira, coordinador  del programa de gestión de riesgos de la provincia de Pichincha menciona que la principal afección de la población de Zámbiza fue la insuficiencia respiratoria aguda, que se remedió alejando del humo a los afectados, y mediante la oxigenoterapia.

El funcionario afirmó que estas patologías fueron pasajeras pues la población no estuvo expuesta al humo en el ambiente por más de 72 horas. Otro factor que fue determinante en las afecciones respiratorias fue el tipo de materias que hicieron combustión.

La mayoría de incendios reportados fueron producto de combustión vegetal. Explica que la quema de plantas vivas o secas genera una especie de gas más inocuo que el generado por una bomba lacrimógena. Dependiendo del tiempo que la persona esté expuesta a estas condiciones, los mayores problemas de salud que se pueden reportar son: irritación de las vías respiratorias superiores e irritación ocular.

Las personas que sufren de enfermedades respiratorias como asma, rinitis alérgica, o alguna afección pulmonar crónica deberían ser los primeros en tomar medidas preventivas en caso de flagelo, aseguró.

En los incendios reportados no existieron afecciones crónicas o graves. Pobladores, bomberos, y demás entidades de socorro no sufrieron mayores incidentes. Una de las principales amenazas para quienes estuvieron expuestos directamente al fuego fue el quemarse las vías respiratorias, esto podría paralizar  la función respiratoria,  e incluso ocasionar la muerte. Sin embargo, el funcionario ratifica que existió un mayor reporte de afecciones por trauma, golpes por caída de ramas, accidentes al momento de evacuar,  que por problemas respiratorios.

Para Byron Peralta, un caso particular fue el incendio en Puembo, pues al estar cerca de la fábrica Pronaca, la combustión no fue vegetal sino de otras sustancias que pudieron ocasionar la mezcla de gases tóxicos. Explica que los pulmones son una gran superficie de absorción, y que de no ser controlado oportunamente, los gases pudieron ocasionar la muerte en muy poco tiempo de exposición.

Las recomendaciones que él brinda son: evitar la quema de terrenos baldíos e iniciar fogatas, evitar botar colillas de cigarrillos, no quemar basura ni cultivos. Asegura que aunque la ciudadanía no está convencida que los incendios fueron provocados por colillas de cigarrillos o el intenso verano vivido este año, el clima seco y los vientos son responsables de que grandes porciones de superficie se quemaran.

Ante un connato de incendio lo primero que haremos será dar aviso al 911. Si el incendio es de pequeña magnitud intentaremos sofocarlo con agua. Si el incendio es de mediana o gran magnitud, recomienda la evacuación voluntaria. Las personas no deberán acercarse demasiado al flagelo, pues para sofocarlo se necesita una capacitación previa, equipo adecuado, máscaras y ropa protectora que no está disponible para la población. También, explica que no es necesario sacar los cilindros de gas, si no existe una fuga, estos no representan peligro en su forma habitual, los tanques de gas explotan a una determinada temperatura.

La preparación de la ciudadanía antes de cualquier tipo de catástrofe es necesaria para disminuir los riesgos y aumentar nuestra capacidad de prevención. La concienciación de los riesgos ante desastres naturales es una lógica importantísima que se debe implantar en la mentalidad de los ecuatorianos.

Para el coordinador de la gestión de riesgos, en las calles existen muchas exposiciones cotidianas que deberían preocuparnos más que las afecciones producidas por los incendios. Fumadores, personas que aún cocinan con leña, que trabajan vendiendo comida cocinada con carbón, a largo plazo, están más propensas a sufrir daños respiratorios que quienes estuvieron expuestas a los incendios.

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