Notas Curiosas

La alarmante desaparición de insectos y mamíferos que no cesa

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(Por. Miguel Artime,Yahoo Noticias).- El famoso médico y virólogo estadounidense Jonas Edward Salk (1914-1995), padre de la vacuna contra la polio, dijo una vez que si desaparecieran todos los insectos de la Tierra, en menos de 50 años desaparecería toda la vida. A continuación, añadió que si en cambio fueran lo humanos los que desaparecieran, en menos de 50 años florecerían el resto de las formas de vida del planeta.

Hoy en día, su visión es compartida por prácticamente todo el mundo, los seres humanos somos una plaga para el planeta, hasta el punto que reconocemos ser los culpables de la sexta extinción masiva de animales en esta era, que algunos ya llaman Antropoceno.

La semana pasada sin ir más lejos recibimos noticias muy preocupantes provenientes del mundo animal. Tanto del reino de los seres pequeños, los insectos, que según puedo leer en ScienceAlert están desapareciendo a un ritmo alarmantemente rápido, como de la rama en la que nos asentamos como especie, la de los mamíferos, donde tenemos el triste récord de haber hecho desaparecer a más de tres centenares de especies por culpa de nuestras actividades, como publican en The Guardian.

¿Has hecho últimamente un viaje largo en auto? En caso afirmativo tal vez te hayas dado cuenta de un fenómeno llamativo: el parabrisas ha acabado mucho más limpio que otras veces. No hace demasiados años, cuando llegabas a tu destino necesitabas lavar la luna delantera, que siempre acababa convertido en un “cementerio” de insectos. Hoy en día el impacto es mucho menor.

¿Quieres cifras? Según Caspar Hallmann, ecólogo en la Universidad de Radboud, en Países Bajos, que acaba de publicar un trabajo terriblemente alarmante en la revista PLOS, entre 1989 y 2016 la biomasa de insectos voladores capturada en las reservas naturales de Alemania decreció a un ritmo estacional del 76%.

El trabajo es especialmente llamativo al haberse realizado en 63 áreas protegidas y parques naturales, es decir, zonas en las que el impacto de las actividades humanas debería sentirse menos. Teniendo en cuenta que todo el tejido natural terrestre se construye sobre dos cimientos: plantas e insectos, y dada la relación simbiótica entre a ambas, la noticia no podría ser peor.

Lamentablemente los científicos no cuentan con estudios similares a este efectuado en otras áreas planetarias alejadas de Alemania, ni da razones sobre el trepidante ritmo al que desaparecen. En principio el calentamiento global debería de beneficiar a los insectos, pero curiosamente el declive es más observable que nunca en verano. ¿Será culpa de los fertilizantes o los pesticidas empleados en los cultivos próximos a estas áreas naturales? ¿Será nuestro afán por modificar el paisaje? Mientras los científicos intentan encontrar respuesta hay algo que todos podemos hacer, cultivar plantas florales en nuestros jardines y terrazas.

El segundo trabajo “depresivo” que mencioné antes, publicado en The Guardian, se refiere a los mamíferos. Las más de 300 especies erradicadas por las actividades humanas suman un total de historia evolutiva de 2.500 millones de años, según han calculado los autores del trabajo, un equipo dirigido por Matt Davis de la Universidad Aarhus de Dinamarca publicado en PNAS. “Estamos haciendo algo que dejará una huella perceptible durante millones de años detrás de nosotros”.

Davis explica que hay especies con mayor valor evolutivo que otras y pone el ejemplo de musarañas y elefantes para ilustrarlo. “Existen cientos de especies de musaraña, pero solo dos especies de elefante. Perder a los elefantes sería como arrancar una rama grande del árbol de la vida, mientras que perder una especie de musaraña sería como podar un brote pequeño”.

Sin el ritmo actual de desaparición de mamíferos continúa durante otros 50 años, perderemos otros 1.800 millones de años de diversidad filogenética. El mundo sin mamíferos gigantes al que nos encaminamos será completamente distinto. Los investigadores lo han comprobado in situ al desaparecer los lobos de muchos parajes de Norteamérica. Su lugar fue remplazado por depredadores más pequeños, como los coyotes, lo que aumentó el número de aves muertas, cambiando radicalmente la cadena trófica.

Por desgracia los humanos no somos solo responsable de la pérdida de algunas especies, sino que estamos acabando con ramas completas del árbol de la vida. En un mundo sin grandes mamíferos, aquellas semillas de plantas que evolucionaron para ser ingeridas por los paquidermos o las jirafas, se pudrirán en el suelo sin nadie que las disperse en sus heces.

Así pues, nos encontramos ante un momento especialmente delicado en la historia natural del planeta, y tanto los pequeños insectos como los grandes mamíferos parecen estar fatalmente condenados. Debemos preguntarnos qué clase de mundo heredarán nuestros hijos y actuar antes de que sea demasiado tarde para detener la sexta gran extinción en el planeta Tierra.

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