Nacionales

Joven desafió un mal mortal y se graduó de bachiller

Compartir

sr.joven(Sandra Miranda.- Diario EL UNIVERSO).- Sus manos tiemblan sobre sus piernas y sonríe sutilmente al ver a sus familiares. Está en el interior de su casa, sentada en la silla de ruedas que la acompaña hace ya unas semanas. Junto a esta joven está su padre, Eduardo González, ambos a la espera de escuchar su nombre: Génesis González Criollo.

Ella se imagina lo que pasa en el exterior de su vivienda, en el suburbio, pero se muestra tranquila. Bastan unos minutos para que en un silencio absoluto resuene su nombre en un altavoz. Su padre se acerca a su oído y le pregunta si está lista, a lo que ella asiente con la cabeza.

Vestida con su uniforme de la academia Altamar y una capa azul, sale al portal empujada por su orgulloso padre. A su alrededor está su familia, las autoridades del plantel y los compañeros que durante seis años la vieron desempeñarse como una joven alegre, amigable y excelente estudiante.

Todos está a su alrededor para verla cumplir uno de sus sueños: graduarse como bachiller de la República. El logro lo consigue el viernes 31 de enero, al cumplir con sus deberes y evaluaciones académicas, mientras se trataba de la leucemia que padece hace 19 meses.

Tras una breve ceremonia y entre las lágrimas de su padre y los aplausos de sus compañeros, amigos y familiares, ella recibe el birrete en la cabeza de parte del gerente de la institución, Guillermo Vásquez. Le colocan un silbato y un broche que engalanan su capa azul.

Ella es un ejemplo de vida, de lucha, una guerrera que seguirá luchando para alcanzar sus metas. Con esas palabras se dirige Patricia Criollo a su hija. Ella es quien permanece junto a la hoy bachiller como apoyo en cada consulta, tratamiento, en su vida y su enfermedad.

“Empezó con dolor de cabeza y cansancio, pensábamos que era estrés por el colegio, pero los exámenes confirmaron que era cáncer. Ahí empezó su lucha, pero nunca se olvidó de sus estudios, cuando se sentía mejor acudía a clases y los compañeros le ayudaban con los deberes”, comenta la madre.

La mayor esperanza de vida de Génesis era un trasplante de médula. Su hermano menor, de 16 años, tenía 100% de compatibilidad con ella. Pero, porque “no había cama ni medicinas (para el proceso de trasplante) en el hospital, pasaron dos meses y, luego, nos dijeron que ya había pasado mucho tiempo y que ya no se podía hacer nada”, relata con impotencia la madre de la joven.

Y a pesar de que su condición es delicada y está catalogada como etapa terminal, sus padres y ella no pierden la esperanza y la fe de que gane esta batalla.

Estoy contento porque logró su sueño. Está mejor, un médico la está tratando gratis, ya que cuando cumplió 18 años (18 de diciembre) se terminó el convenio en Solca con el IESS”. Patricia Criollo, Madre de joven

Estoy feliz y emocionado por ella, porque logró graduarse y está rodeada de todos los que la queremos. También me siento mal porque no se pudo hacer el trasplante”. Antony, Hermano de Génesis

Related Posts

WP Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com