Notas Curiosas

Inauguran el tren “transiberiano” de Italia

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(Por Charles ONIANS. AFP).- Destruida en parte por los nazis y abandonada por el olvido, el llamado “transiberiano” italiano, la línea ferroviaria que atraviesa los altiplanos nevados de Los Abruzos, fue abierta de nuevo gracias a un puñado de personas dispuestas a ofrecer un viaje al pasado.

Los vagones, de casi un siglo y minuciosamente restaurados, llevan a los turistas de Roma a la estación de esquí de Roccaraso, en el corazón de la península, gracias a 120 km de carriles instalados sobre una serie de viaductos, puentes y túneles panorámicos.

Reconstruir la línea entre la ciudad de Sulmona y la estación de Roccaraso, a 1.269 metros sobre el nivel del mar, fue una hazaña técnica debido a las curvas sobre pendientes pronunciadas diseñadas en 1897, lo que fue todo un desafío a la ingeniería.

Considerado como “un museo a baja velocidad”, el tren cruza un buen número de túneles y galerías, bordea lagos congelados y bosques cubiertos de nieve, donde se pueden ver en algunas ocasiones lobos e inclusos osos.

“Es realmente una experiencia fascinante, es como entrar en el túnel del tiempo. Es que viajar en trenes lentos, en lugar de los ultrarrápidos, permite ver el paisaje”, sostiene Elisabetta, una turista italiana que viaja encantada acompañada por su familia.

A principios del siglo pasado, la línea jugó un papel vital para la conexión de aldeas perdidas de Los Apeninos, región que ahora se encuentran a sólo dos horas en automóvil de Roma gracias a las autopistas.

Destruida durante la Segunda Guerra Mundial por el ejército alemán durante su retirada tras la llegada de los aliados, la línea fue abierta de nuevo en 1960.

Pero debido a la extensión de la red carretera, sumado a los notables recortes al sector de los ferrocarriles, esa pequeña línea fue abandonada totalmente en 2011.

  • Entre pueblos medievales y picos nevados –

Pese a ello un grupo de apasionados de la asociación Rotaie (Rieles) se unieron en 2014 para crear la Fundación Ferroviaria Italiana con el fin de abrir líneas olvidadas como “La napolitana”, que transportó en el pasado a cientos de emigrantes que se embarcaban hacia las Américas del puerto de Nápoles.

“La línea también era muy importante para todos los que vivían en esa región, porque permitía que la gente fuera a la escuela o a trabajar incluso con mal tiempo, cuando había dos metros de nieve”, cuenta Claudio Colaizzo, miembro de Le Rotaie y agente de viajes.

Los vagones son remolcados a unos 40 kilómetros por hora por una locomotora diésel de 1970, un modelo relativamente reciente pero algo contaminante.

En cada parada, los pasajeros pueden bajar, comprar queso o salchichas locales, entre los productos más cotizados de esos pueblos.

El viaje cuenta ahora con un toque musical gracias a Vinicio D’Agostino, quien toca la batería con un grupo folclórico.

El músico recuerda haber tomado ese tren en 1969… cuando partió para el servicio militar.

“Cincuenta años después, es muy emocionante volver a bordo”, confesó.

La asociación sueña con restaurar toda la línea, que parte de Nápoles, en el mar Tirreno, hasta Pescara, en mar Adriático, cruzando la bota italiana por su lado más ancho.

Por ahora, el tren parte de Roma hacia Roccaraso, con parada para pernotar en Sulmona cada fin de semana, por un costo de 30 a 40 euros según el gusto del viajero: en sillas de terciopelo para la primera clase o en los bancos de madera de la segunda. Las reservaciones ya se agotaron para todo 2019.

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