Política

El modelo de minería de Chile difiere en mecanismos a la naciente actividad ecuatoriana

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Quito.- (Andes).- El exministro chileno de Minería, Santiago González, ofreció una mirada breve a la actividad minera en su país, lo que permitió comparar sus logros con la naciente actividad en Ecuador, que tiene visos de fortalecerse con la intención de que sus recursos sirvan para el desarrollo.

González, por ejemplo, refirió como un modelo “interesante” el que se discute actualmente en el Legislativo ecuatoriano, que permitirá al Estado hacer contratos de prestación de servicios a empresas privadas, para que extraigan minerales sin necesidad de otorgar una concesión.

“El modelo de contrato de prestación de servicios es interesante, en el fondo lo que se está haciendo es que el Estado contrata a una empresa para desarrollar la exploración minera y explotar los recursos; nosotros (en Chile) tenemos un modelo un poco distinto, hacemos un convenio de inversión con la empresa extranjera minera, que explota el yacimiento y después comparte los beneficios con el Estado a través del pago de una serie de impuestos que están contemplados en la Ley”, dijo a Andes en Quito.

El Estado chileno obtiene entre el 45 y 46% de la renta minera que le dejan las concesionarias de 17 yacimientos gigantes de cobre, que movilizan unas 150.000 toneladas métricas por año.

En comparación, la legislación ecuatoriana exige una retribución no menor al 50% de las regalías de cualquier actividad extractiva.

La minería de cobre, con reservas para unos 70 años, aporta en Chile el 20% de su Producto Interno Bruto (PIB), y significa en el país suramericano el 25% de su presupuesto anual, pues otorga al Estado entre 12.000 millones y 14.000 millones de dólares por año.

El cobre ha sido clave en la consecución de logros sociales en Chile, por ejemplo está relacionado a la reducción de la pobreza entre 1990 y 2012 del 35% al 12%; también a pasar el PIB per cápita de USD 3.500 a USD 18.000 en el mismo período.

Chile es un modelo de éxito en su minería gran escala, pero el camino emprendido por Ecuador difiere en algunos aspectos.

Por ejemplo, la ley Laboral en Chile no contempla el pago de utilidades a los trabajadores, en cambio, refiere el exministro, los sindicatos de cada empresa negocian sus beneficios con las compañías. Por el contrario, Ecuador estipula la distribución del 15% de las ganancias entre los empleados.

También, en Chile existe tercerización laboral, un modo de trabajo que está proscrito en el Ecuador desde 2007.

Algunos aspectos muestran el avance de una industria que supera los 100 años de actividad a gran escala (inició en 1906 con la llegada de grandes empresas norteamericanas); por ejemplo, la consecución de una ley Ambiental estricta.

“Tenemos una ley Ambiental que no administra el Ministerio de Minería y establece una serie de condiciones sobre las que se deba hacer el proyecto minero. Es un proceso que demora un año y ahí se consulta a la población, se otorga una calificación ambiental; si la empresa no cumple esas condiciones se le aplican multas y si incide en el incumplimiento se le quita la licencia”, dijo Santiago González.

En Ecuador se propone que la actividad minera obtenga una licencia ambiental y un permiso de la Secretaría Nacional del Agua, además de otros requisitos que se demandarán de acuerdo a la necesidad del sitio del yacimiento.

Otro avance chileno es la repartición del 30% de los recursos para el desarrollo de las zonas de impacto, los cuales son administrados por gobiernos regionales e invierten en los municipios, se presentan proyectos, se aprueban y se hace la inversión.

Ecuador obliga a repartir el 60% de esos recursos en la zona de impacto, a lo que se añade la decisión del mandatario socialista, Rafael Correa, de destinar el 100% de las regalías en las zonas hasta erradicar la pobreza en estas.

En el siglo 20, la minería chilena tuvo tres momentos, desde su inicio, con empresas norteamericanas que aprovecharon el mineral sin una participación del Estado hasta 1971, en el gobierno socialista de Salvador Allende, que nacionalizó el recurso mineral y fue aprovechado por la estatal Codelco.

En los 90 Chile se abrió a la concesión privada y llegaron al menos unas 14 empresas internacionales a extraer el cobre con un contrato de inversión y repartición de regalías con el Estado.

“Si uno mira la estadística en el año 2010 crece (la actividad minera) prácticamente 3 veces, este modelo que adopta Chile es interesante porque el país no tenía los recursos para desarrollar la minería”, explica el actual docente de la Universidad Central de Chile.

Actualmente, el 66% del pastel minero de Chile lo ocupa la empresa privada y la minería pública el otro tercio.

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