Política

‘El linchamiento mediático es un disparate jurídico’

Compartir

Entrevista (Ecuadoradio).- Publicado por Diario EL COMERCIO.

¿Cómo evalúa usted la Ley de Comunicación?

La encuentro con muchas deficiencias, incluso formales. Sería bueno consultar a un lingüista o a un profesor de redacción y estilo, para saber qué opina sobre la Ley. Para mí tiene fallas que resultan deplorables. Una ley no puede ser tan mal redactada. Además, creo que se confunden las cosas, porque el estar informado de lo que hace el Gobierno y de las razones por las que dejan de hacer las cosas es un derecho que tenemos todos. Todos tenemos derecho a estar informados.

¿Cree que se irrespeta este derecho?

El primer atropello a esta libertad de expresión se da cuando el Presidente ordena a sus ministros que no informe de lo que están o no haciendo. Los funcionarios públicos están obligados a informar.

No voy a ir yo a pedir esa información, lo hacemos a través de unos intermediarios profesionales: los periodistas. El negar que los funcionarios públicos comparezcan ante los periodistas para informar lo que están obligados a hacer es una violación al derecho de información.

Usted decía que existe una confusión. ¿En qué?

Todos los derechos son iguales, de la misma jerarquía, son irrenunciables, ni siquiera el titular puede renunciar a ellos. El derecho a la información, según constitucionalistas que yo he consultado, es un derecho de libertad, que significa que solo se necesita que el Estado no interfiera, para que una persona pueda gozar de él.

¿Son derechos con los que una persona nace?

Sí, como la libertad. Otros derechos requieren de la acción del Estado para que una persona pueda gozar de ellos. Por ejemplo, el derecho a la salud: para el que tiene dinero no hace falta que el Estado cree un hospital, pero el resto de la población sí necesita de la ayuda del Gobierno. Esos son derechos de prestación.

¿La comunicación es un servicio público?

No, porque es un derecho de libertad. La primera fuente de información de asuntos de interés es el Estado, sus órganos, sus dependencias tienen que informar. Pero no está bien que por decir que es un servicio público el Gobierno cree medios para dar información sesgada a su favor. Ningún Gobierno es tonto para decir que algo está mal. El Estado debe respetar que los medios informen lo que ellos ven y cómo lo ven. Tienen que ser objetivos, claro está, pero esa objetividad representada en la veracidad. Si alguien dice que el Mandatario está bien le aplaudo, pero si digo que está mal, nadie me puede decir que no es así.

¿Cómo se entiende que se haya incluido en la Ley a los principios deontológicos?

Esa es otra confusión. Si las faltas morales son sancionadas por el Estado dejan de ser morales y se convierten en legales. La moral obliga en la conciencia frente a uno y frente a la sociedad en la que se desenvuelve. No necesito que alguien me diga que actué mal o bien. Una cosa son los códigos morales y otros los legales, pero si no se distingue eso estamos jodidos: estamos nadando en una tormenta. Y la única esperanza es que nos ahoguemos todos.

¿Existe el linchamiento mediático?

Es un disparate, redactado por alguien que no sabe de derecho y si es abogado debería retirársele el título. El derecho penal debe ser singularizado por las circunstancias que se cometen, no puede ser tan vasto que cada uno puede poner sus opiniones y no está claro qué es lo que se me prohíbe. El linchamiento mediático no está definido en la Ley y por eso no sé cuándo hay y cuándo no.

Hoja de vida
Trayectoria.- Doctor en jurisprudencia y catedrático universitario. Fue vocal del antiguo Tribunal de Garantías Constitucionales.

Su punto de vista.- Sostiene que la Ley de Comunicación tiene fallas de forma y de fondo.

Related Posts

WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com