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El cardenal lamenta la violencia y vuelve a pedir un diálogo en Nicaragua

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Managua.- (EFE).- El cardenal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, lamentó hoy los choques entre la Policía y manifestantes antes del inicio de una nueva protesta contra el presidente Daniel Ortega, e insistió en la necesidad de un diálogo para resolver la crisis que vive el país desde abril pasado.

“Es una lástima que se tomen estas actitudes, porque esto no abona en nada a la paz”, dijo Brenes a periodistas en referencia a los enfrentamientos entre policías y manifestantes este domingo en Managua, donde varias personas fueron detenidas.

El enfrentamiento se dio en la zona sureste de Managua cuando agentes de la Policía nicaragüense lanzaron bombas de sonido en contra de un grupo de personas que aparentemente estaban a la espera de sumarse a la protesta, constató Efe.

En la víspera la Policía Nacional había reiterado su disposición de considerar “ilegal” las protestas, frente al reclamo de organizaciones de derechos humanos de que la Constitución garantiza el derecho a manifestarse sin necesidad de solicitar permiso a las autoridades.

“Tenemos que buscar otros métodos, el método esencial es el del diálogo, tenemos que agotar todas las medidas del diálogo”, insistió este domingo el cardenal Brenes.

Una mesa de diálogo entre la Alianza Cívica, compuesta por sectores civiles, y el Gobierno de Ortega, está suspendida desde julio pasado, después de que grupos oficialistas agredieron físicamente a miembros del Episcopado que participan en calidad de mediadores.

Tanto la Alianza como el Episcopado han insistido en retomar el diálogo y en que están a la espera de que Ortega ordene el cese del uso de la fuerza y retorne a la mesa de negociaciones.

“Yo llamé a un diálogo pero desgraciadamente no fue a ningún lado porque fue un ‘show’. Porque lo transmitieron por la televisión y ningún proceso de paz se transmite por la televisión. Se trabaja en privado, se prepara y sólo se dan a conocer los resultados. Aquí era un teatro donde se dedicaban a insultarnos, no a dialogar. No iba a ningún lado y no generaba confianza en la población”, dijo Ortega sobre el proceso de diálogo en una entrevista con Efe a inicios de septiembre pasado.

Las organizaciones humanitarias locales e internacionales han calculado entre 322 y 512 el número de muertos en el contexto de las manifestaciones, y consideran a unas 459 personas detenidas como “presos políticos”.

El Gobierno de Nicaragua reconoce 199 muertos y habla de más de 200 detenidos, a los que señala de “terroristas” y “golpistas”.

Ortega rechaza las denuncias de abusos contra su Gobierno y asegura que la crisis es un plan de golpe de Estado.

Las protestas contra Ortega se iniciaron el 18 de abril pasado por unas reformas a la seguridad social que fueron anuladas en un intento por contener la crisis, que se convirtió en la exigencia de su renuncia y la de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

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