Internacional

EEUU alaba el nuevo ‘tono’ de Irán tras un reencuentro histórico

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Nueva York.- (Por. María Ramírez.- corresponsal).- Por primera vez en más de tres décadas, un secretario de Estado de Estados Unidos se sentó este jueves al lado de un ministro de Exteriores iraní. John Kerry se reunió a solas con Mohammad Javad Zarif para intentar pactar el control del oscuro programa nuclear de Teherán.

Tras el encuentro bilateral inédito desde que Estados Unidos e Irán rompieron relaciones diplomáticas en 1979, Kerry se unió también por primera vez a las negociaciones nucleares que mantienen con el régimen de Teherán los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia y China), Alemania y la Unión Europea. Hasta ahora Washington sólo había mandado enviados de menor rango a esos encuentros.

Tras el cónclave, Kerry aseguró que la reunión había sido “constructiva” y que la impresión general en sus colegas que han estado en otras citas es que los iraníes tienen un nuevo “tono”. William Hague, el ministro de Exteriores británico, confirmó: “Ha sido un encuentro muy bueno.

Ahora tenemos que trabajar en los detalles”. El alemán, Guido Westerwelle, también comentó que “el ambiente” en la sala era “completamente diferente”, si bien recordó que por ahora hay sólo palabras y no hechos.

Teherán parece tener ganas de un acuerdo para acabar con las sanciones que han diezmado sus exportaciones de petróleo o le impiden reparar sus aviones por falta de recambios.

La próxima cita para negociaciones más sustanciales será el 15 de octubre en Ginebra y los iraníes tienen prisa. De hecho, el presidente Hasan Rohani asegura que se puede llegar a un acuerdo en tres meses.
Cuestión de meses

Desde 2003, las negociaciones han consistido en citas organizadas por la UE donde a menudo el único acuerdo es volver a quedar. Desde 2008, Estados Unidos participa con sus enviados en las charlas, pero tampoco ha logrado compromisos del régimen de Teherán, enmarañado a menudo en sus propias luchas internas. Pero Rohani, que fue elegido en junio y parece tener un mandato claro, promete que éste no será el comienzo de otro proceso diplomático interminable.

“Cuanto más corto sea, mejor para todo el mundo. Tres meses sería la elección de Irán. Si son seis, todavía nos va bien. Es una cuestión de meses, no de años”, dijo Rohani en una entrevista al ‘Washington Post’, parte de su campaña para convencer a Estados Unidos y a otros occidentales de que pueden confiar en él cuando dice que su programa nuclear no intenta construir bombas.

El presidente iraní ha dado entrevistas a la CNN, la NBC y a un grupo de editores de periódicos estadounidenses. Como prueba de su buena voluntad, el miércoles condenó explícitamente el Holocausto, una declaración controvertida en Irán (tanto que su agencia de noticias oficial cuestionó la traducción que había hecho el intérprete del propio Gobierno de Teherán).

Rohani también se ha reunido con varios líderes europeos, entre ellos el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, el del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y el francés François Hollande. Sin embargo, no quiso estrechar la mano del presidente Barack Obama, que quería saludarle en persona el martes.

Habría sido el primer encuentro entre un presidente de Estados Unidos y un líder iraní desde que el ‘shah’ pasó la Nochevieja de 1977 en la Casa Blanca. Pero Rohani no se atrevió a ese gesto simbólico. Después, explicó que su prioridad es tener “un plan”. “Si no damos nuestros primeros pasos con cuidado, puede que no consigamos nuestros objetivos”, dijo.

Visión empresarial

En una conferencia en el ‘think-tank’ Council on Foreign Relations, Rohani aseguró también que quiere “un pacto negociado de mutuo acuerdo con un espíritu empresarial”. Se presentó en el foro como “colega” porque dijo que él también llevaba un grupo parecido en Teherán.

Pese a las señales positivas, la negociación será igual de difícil sobre la cuestión central, el hecho de que Irán quiere seguir enriqueciendo uranio dentro de su territorio. Para Estados Unidos, las reticencias de Israel y Arabia Saudí, dos grandes aliados, hacen aún más difícil el compromiso. Cualquier mención a Tel Aviv complicará la diplomacia.

El presidente iraní pidió a Israel que firme el tratado de no proliferación nuclear para parar la carrera de armamento en la región. “Mientras las armas nucleares existan, el riesgo de que se utilicen y de que proliferen persiste”, dijo Rohani durante una conferencia sobre desarme.

“Desgraciadamente, han fracasado casi cuatro décadas de esfuerzos internacionales para establecer un área libre de armas nucleares en Oriente Próximo”, lamentó.

Rohani se quejó de que Israel no haya firmado el tratado, si bien su país incumple el texto al no dejar que los inspectores de la ONU entren en sedes militares para comprobar si el enriquecimiento de uranio pretende conseguir energía nuclear o bombas.

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