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Despiden fiesta popular en Managua con gritos de “Viva Nicaragua libre”

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Managua.- (EFE).- Miles de nicaragüenses despidieron este sábado sus fiestas populares en honor de Santo Domingo de Guzmán con consignas como “¡Viva Nicaragua libre!”, tras diez días de celebraciones, rezos y bailes de pagadores de promesas en medio de la crisis sociopolítica que vive el país desde abril de 2018.

Las celebraciones, que incluyen consumo de alcohol y ritos católicos y paganos, culminaron con la tradicional “dejada” de la venerada imagen del santo, considerado milagroso, hacia su altar en el santuario en Las Sierritas, ubicado al sureste de Managua.

Los participantes hicieron el recorrido al ritmo de la canción “Nicaragua mía” y entre gritos de “¡Viva Nicaragua libre!” -una de las consignas de los manifestantes contra el Gobierno de Daniel Ortega- y “Viva Santo Domingo de Guzmán”.

La multitudinaria procesión, que fue fuertemente resguardada por agentes antidisturbios debido a la crisis, salió del templo Santo Domingo, en el antiguo casco urbano de Managua, donde se celebró una eucaristía de despedida de la imagen de 18 centímetros de alto que permaneció diez días en ese lugar.

Durante la romería, de unos doce kilómetros, los nicaragüenses pagaron promesas con ojos vendados, se mortificaron con recorridos de rodillas, se pintaron con aceite negro o se disfrazaron de indígenas o esclavos africanos.

El párroco de la iglesia Santo Domingo, Juan José Colato, entregó reconocimiento a los cargadores de “Minguito”, como le llaman al santo los managüenses, y destacó que este año los feligreses y devotos se desbordaron en todas sus expresiones de fe hacia Santo Domingo.

Además, elogió a los capitalinos por desarrollar en relativa calma las fiestas populares de este año y en un ambiente de oración, recogimiento y austeridad, contrario a la celebración tradicional que parece más un carnaval y en el que predominan los bailes y el alcohol.

La Arquidiócesis de Managua decidió, por segundo año consecutivo, otorgar la mayordomía de esa fiesta religiosa a dos sacerdotes locales, dejando de lado a la Alcaldía de la capital, en poder de los sandinistas, como era la tradición antes de que estallara la crisis en abril del año pasado y que ha dejado cientos de muertos.

Estas fiestas son las más concurridas en Nicaragua, obligan a las autoridades a dar asueto en la capital nicaragüense, e incluyen veladas, desfiles hípicos, corridas de toros, exhibición de carrozas, romerías dentro de la ciudad y misas, algunas de ellas canceladas este año debido a la crisis.

A esta celebración, cuyos inicios se remontan a 1886 y abarca los primeros 10 días de agosto, acuden miles de nicaragüenses, unos rindiendo culto a la imagen del santo y otros por simple tradición o curiosidad.

También asiste una romería de vendedores ambulantes que, entre la muchedumbre, ofrecen desde agua fría, quesillos, perros calientes y cerdo con yuca hasta aguardiente o cervezas, todo a bajo coste, acorde con la fiesta popular.

Las fiestas en honor de Santo Domingo de Guzmán son populares y no patronales, pues el patrono de Managua es Santiago Apóstol, aunque no es celebrado por los fieles.

Desde abril de 2018 Nicaragua vive una crisis sociopolítica que ha dejado al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 595 y el Gobierno reconoce 200.

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