Notas Curiosas

Descubren otra prueba de irresponsabilidad contra el cáncer: el agua de grifo

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(Gonzalo Aguirregomezcorta,Yahoo Noticias).- El agua de grifo en Estados Unidos está relacionada con al menos 100 mil casos de cáncer según un estudio elaborado por Environmental Working Group y publicado en el medio especializado, Heylion. El descubrimiento confirma lo que que otras investigaciones han dado por hecho en los últimos años, resultados éstos que desafortunadamente no ven la luz con la claridad que merece por tratarse de asuntos que afectan a la salud de los ciudadanos.

El último estudio desprende que la mayoría de los casos vinculados con el cáncer están relacionados con el arsénico, los derivados de los productos químicos que se usan para desinfectar el agua y contaminantes radiactivos. Concretamente, el hallazgo se concentró en el periodo comprendido entre 2010 y 2017 y la recomendación de los directores de este análisis es que se intente minimizar la exposición al agua de grifo ya que eso contribuiría a proteger la salud pública.

Para llegar a esta conclusión, las pesquisas se realizaron en 48,363 sistemas de agua potable y no incluyen al 14 por ciento de la población (alrededor de 13.5 millones de hogares) que cuentan con pozos privados de abastecimiento.

“Queremos que la gente entienda que el agua que cumple con las especificaciones legales puede causar riesgos de salud, según los últimos descubrimientos científicos”, afirmó a The Guardian, Sydney Evans, el autor principal del proyecto. “Esta es una preocupación a nivel nacional, ya sea en las ciudades o en lugares rurales, con un sistema de agua mayor o menor”, agregó.

Estas cifras demuestran que este tipo de casos de contagio por culpa del agua de grifo representan una pequeña parte del número total de afectados por diferentes tipos de cáncer en EEUU.

En 2018, American Cancer Society estimó 1.7 millones de millones de víctimas de diferentes tipos de cáncer en el país, sin embargo, no es una cuestión de números simplemente, sino de garantías y confianza ante unas instituciones que dan por válidas unas situaciones de salubridad que realmente no lo son.

Si esto sucede con algo tan fundamental como el agua que consumimos en los hogares, ¿en qué otras situaciones estamos sometidos a un riesgo que no conocemos?

No nos movemos de EEUU, porque allí también se produce un caso curioso a la hora de habitar viviendas. En muchas ocasiones, cuando se va firmar un contrato de alquiler, hay una cláusula obligatoria por ley en la que se avisa al arrendatario que la casa cuenta con materiales cancerígenos como el asbesto, un mineral de composición similar al amianto de efectos muy nocivos para la salud que se usa en el cemento, en las tejas, en las baldosas o para el aislamiento en edificios entre otros. Este material está extendido en otros países y según el Instituto Nacional del Cáncer, “cuando se inhalan las fibras de asbesto, es posible que se alojen en los pulmones y que permanezcan ahí por mucho tiempo.

Con el paso de los años, las fibras pueden acumularse y causar cicatrices e inflamación, lo cual puede dificultar la respiración y llevar a serios problemas de salud” como cáncer.

Otro producto del día a día que contiene una sustancia cancerígena son algunas pastas de dientes. El triclosán es un químico relacionado con el cáncer que aunque se encuentra en ínfimos niveles, se sigue usando a pesar de ser nocivo para la salud.

La Administración de Drogas y Alimentos de EEUU ha prohibido su uso en jabones y otros productos, sin embargo, sí permite su comercialización como componente incluido en los dentríficos, una decisión que muchos colectivos sanitarios no entienden.

El que la carne procesada incremente el riesgo de cáncer, así como los edulcorantes artificiales, los ahumados como el bacon -que contiene nitrato e ingerido en altísimas dosis puede causar cáncer – los alimentos procesados ricos en sal etc, no dejan duda de que se trata de un peligro potencial para los consumidores.

Este tipo de informaciones están siendo proporcionadas poco a poco gracias a estudios como el anterior, sin embargo, determinados productos siguen estando disponibles en los supermercados. Por la razón que sea, no hay una protección total de las autoridades a la ciudadanía, que se ve obligada a conocer estos detalles básicos para la salud por su propia cuenta. Y eso no es garantía de nada.

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