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Conocidos opositores buscan un candidato presidencial en la galería de viejos rostros de la política ecuatoriana

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Enviado por Edwin.Ulloa
Foto: Luis Astudillo /Agencia Andes

Quito.- (Andes).- Las ausencias de Paco Moncayo, Lourdes Tibán y Guillermo Lasso, posiblemente grafiquen de mejor manera la situación de un frente opositor que no ha podido plantearse una estrategia ni un norte político. Pero es indudable que la derecha ecuatoriana busca un candidato en la galería de viejos rostros de la política que no se reconcilian con la historia reciente.

La cita para el llamado “Diálogo Ecuador Posible” estaba pactada para las 17:00, pero inició pasadas las 17:40. Los asistentes al foro, públicos opositores al Gobierno actual, eran Lucio Gutiérrez, Carlos Vera, Betty Amores, César Montúfar, Blasco Peñaherrera Solah y Martha Roldós.

Lucio Gutiérrez proclamó iracundo contra  los periodistas de los medios públicos presentes, a su ingreso al recinto: “Por qué preguntan basura?”, mientras iba ganando espacio lentamente en el auditorio, y era recibido con aplausos.

Era el conciliábulo de un frente de oposición que se reunía en el auditorio de la Cámara de Comercio de Quito, convocado por su presidente, Blasco Peñaherrera Solah, para lanzar una candidatura presidencial que tercie en los comicios del  próximo año.

Un  breve silencio dominó el lugar cuando Lucio Gutiérrez afirmó que su gobierno hizo tres hidroeléctricas, y que el actual no ha comenzado ninguna. Los aplausos de unos pocos interrumpieron la estupefacción de las más de trescientas personas presentes.

El exmilitar, que prefiere que lo llamen ingeniero y no coronel, se amparaba en los charts de una presentación repleta de gráficos de barras para comparar su gestión –del 2003 al 2005, cuando el pueblo en la calle lo vio escapar en helicóptero, desde Carondelet- con la del actual Gobierno. Para ello inventó una medida que comparaba el precio del barril de petróleo con el bono de desarrollo humano.

El “índice Gutiérrez” aún no tiene asidero en la ciencia económica, comentaba en voz baja un periodista.

Lo mejor estaba por llegar y era, sin lugar a dudas, una noche para ensayar poses. Blasco Peñaherrera Solah, por ejemplo, dijo que Adam Smith era un sabio cuando pontificó sobre los motivos que llevaron al mundo a la Guerra Mundial. La que se autodefine como “izquierdista” Martha Roldós defendía la noción de una “utopía”, que distanciaba de una “distopía” así, sin entrar en detalle, para proponer una posición. Los invitados, desconcertados por no entender lo que decía, aplaudían de todas maneras para no quedar como ignorantes.

También lo hicieron cuando citó a Mafalda, su filósofa de cabecera, y dijo “Esto no es el acabose, es el continuose de lo que ustedes empezose”.

Sin embargo, el primero en descongelar el ambiente de esta reunión anticipada como vital e importante para el país fue Carlos Vera.

El periodista de televisión –otrora acostumbrado a renunciar a sus programas echándole la culpa a quien le hablaba por el audífono- vestía chaqueta y camisa celeste, abierta hasta el tercer botón –como acostumbraba hacerlo el Puma (el cantante) en su mejor época de galán para extasiar a las féminas con la pelambre en el pecho- apoyaba el codo en el atril mientras lanzaba frases de grafitti, gesticulando con una mano, pues con la otra sostenía una hoja doblada de papel bond en la que se podía ver todo lo que había escrito a mano.

“Representantes de los medios de comunicación no sometidos”, fue la frase con la que inició su intervención. Luego habló del “moribundo dictador de Venezuela y su imitador en Ecuador”, en referencia a los presidentes Hugo Chávez y Rafael Correa. La sala regocijada por el desparpajo aplaudía con fervor.

Según sus estadísticas, el Mandatario ecuatoriano tiene un 30% de aprobación, por lo que hizo un llamado a la unidad de los ahí presentes, homologando al proceso ecuatoriano con el fascismo. “No es imbatible…”, dijo en referencia a Rafael Correa.

“La justicia no se limpia con Baltasar Garzón” , o “la dictadura está en un solo cerebro desviado” fueron, entre otras, las muletillas repetidas y utilizadas mientras fue empleado de los canales de televisión. De pronto fruncía el ceño, callaba y luego, en voz baja y grave decía que se ha quedado para enmendar sus “errores”.

Y continuaba: No basta ser un ciudadano de primera, hacen falta propuestas de primera. Aplausos y movimientos de cabeza en señal de aprobación. Cuando terminó de hablar eran las 18:10 y la cita había perdido sentido para Juan Carlos Calderón que se marchó.

A Betty Amores todo le parecía mal: que la estructura del modelo de gobierno actual era un descalabro; que la producción de petróleo y su cuota en el presupuesto era el error más grave del gobierno de Rafael Correa; que la naturaleza agroexportadora de Ecuador era un equívoco del actual mandatario; todo para hacer olvidar a los presentes que meses atrás fue parte del bloque PAIS, y se distanció de esa tienda política en la época en que se negociaban las candidaturas para presidir las comisiones del Legislativo.

“Un gusto y un honor”, dijo César Montúfar al iniciar su intervención, la misma que no es fácil de resumir pues plantea la unidad y defensa a ultranza de los empresarios. Sin embargo, y para no desentonar con sus compañeros de mesa, hizo su mayor esfuerzo para mostrarse convincente: alzó la voz,-había arrancado en tono sereno, conciliador y pacato- y a medida que avanzaba en sus ideas se exaltaba sin concretar.

“Ecuador tiene cinco años de un gobierno populista…”. Frente a las elecciones dijo que la oposición debe adelantarse, sin precisar a qué. El coronel Gutiérrez cabeceaba y estaba a punto de dañar sobre la mesa su reconstruida nariz; Blasco Peñaherrera bostezaba y Martha Roldós escribía mensajes en su celular. Pero el tiempo pasó y al final concluyó su intervención. Aplausos en el auditorio.

Y como dijo, Blasco Peñaherrera Solah en su momento, si esta reunión es el inicio de la campaña electoral “es un gran inicio”.

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