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Ceremonia por el Día Clásico del Arma de Caballería Blindada del Ejército Ecuatoriano (vídeo)

Ceremonia por el Día Clásico del Arma de Caballería Blindada del Ejército Ecuatoriano (vídeo)
abril 23
11:58 2018
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Loja. En el patio de formación del Fuerte Militar Miguel Iturralde, se desarrolló esta mañana un acto castrense para conmemorar el día clásico del arma de Caballería Blindada del Ejército Ecuatoriano.

Los soldados de las espuelas rememoraron los acontecimientos históricos en los que la Caballería ha demostrado su poder de combate, desde la época independentista, donde a lomo de caballo los patriotas combatieron por la libertad. Como parte del programa, que estuvo presidido por el Coronel William Narváez Garzón, Comandante de la Brigada de Infantería No 7 Loja.

Un granadero de Tarqui dio lectura al saludo del Comandante General del Ejército a todos los soldados del arma, posteriormente se realizó el acto símbolo de retirar del servicio activo al caballo “Tonga” que fue parte del ganado caballar del Grupo de Caballería No 18 “Cazadores de los Ríos”, además el Comandante de esta unidad disertó la conferencia alusiva a la fecha y resaltó el trabajo que realizan los soldados de caballería en beneficio del país.

Orígenes del arma de Caballería

La Real Audiencia de Quito fue creada mediante Cédula Real, el 29 de agosto de 1563. Los primeros conquistadores que llegaron al continente americano no constituían un cuerpo de soldados netamente profesionales, adicional como las arcas fiscales de la monarquía española no gozaban propiamente de liquidez, se tuvo que optar por la creación de unidades de milicias urbanas y rurales.

Las milicias urbanas privilegiaban a los jóvenes solteros, quienes recibían instrucción elemental de infantería, caballería y dragones1.

Estas unidades permanecían en las ciudades principales y sus miembros recibían sueldo en tiempo de guerra o de instrucción. Después de permanecer diez años como milicianos, se les permitía pasar al ejército permanente, pero los oficiales que tenían abolengo y un considerable nivel económico podían incorporarse con un grado menor al que ostentaban en sus unidades de origen. Las milicias rurales permanecían en centros poblados de menor importancia y gozaban de privilegios limitados2.

Las milicias organizadas en territorio de la Real Audiencia de Quito no garantizaban plenamente el propósito de su creación; el escaso entrenamiento militar recibido las convertía en micro sociedades no preparadas e indisciplinadas; asimismo, el tiempo de permanencia en esta situación dependía de las circunstancias, lo que hacía que sus miembros carezcan de autoestima, capacidad de superación y responsabilidad.

Las autoridades correspondientes conocían estas limitaciones; no obstante, persistían en su organización circunstancial, por convenir a los escasos recursos económicos disponibles. Además, por necesidad del servicio complementaban a la acción de las tropas profesionales, y así como eran organizadas por la presión de imperiosas limitaciones, podían igualmente ser disueltas cuando sus organizaciones creían conveniente.

Sin embargo, el concepto operacional de las unidades de milicias organizadas durante la época de la Colonia, fue paulatinamente adquiriendo otra filosofía de empleo, y mejorando su estructura cualitativa y militar, hasta convertirse, durante las luchas independentistas, en soporte de las operaciones militares.

A finales del siglo XVIII los batallones de milicias estaban organizados por una compañía de granaderos y ocho compañías de soldados. Cada compañía estaba integrada por tres oficiales (un capitán, un teniente y un subteniente); ocho suboficiales (un sargento primero, dos sargentos segundos, un tambor, dos cabos primeros y dos cabos segundos); y cuarenta y dos soldados, todos a caballo. Encabezaba la formación un escuadrón de voluntarios (un coronel, un teniente coronel, un ayudante mayor, dos abanderados, un capellán, un cirujano, un cabo de gastadores y seis gastadores). Los gastadores fueron soldados que alternando el uso de las armas propias de las unidades de la época (pica, espada y arcabuz) con herramientas tales como picos, palas, mazas, serruchos, iban gastando las asperezas del terreno de vanguardia, por donde más tarde debía pasar el grueso de las unidades y combatir cuando fuese necesario.

El paso del tiempo entre los siglos XVI al XVIII da luces de la presencia de la caballería en las milicias coloniales en la seguridad y defensa de la Real Audiencia de Quito3.  (Tomado de la revista CORACErO 2018, Caballería Blindada)

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