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Casas de salud pública mantienen una política de mejoramiento constante (Video)

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Enviado por robertson.vinueza

Quito.- (Andes).- Pablo Arturo Suárez y Baca Ortiz son los nombres de dos hospitales públicos de la capital ecuatoriana, que en el último tiempo mantienen una política de mejoramiento de los servicios, la que incluye una mejor atención a los pacientes con equipamiento nuevo.

Así, el Pablo Arturo Suárez, ubicado en el norte de la ciudad y que atiende alrededor de 12 mil personas al año, avanza día a día con equipamiento de alta tecnología en las áreas de cuidados intensivos, terapia de neonatología y rehabilitación.

En esa última, todas las mañanas hay una ardua labor de restablecer a las personas que acuden para la continuidad de su terapia posoperatoria. Cabe destacar que en esta área brindan servicio los auxiliares de rehabilitación, Milton Chávez, quien es no vidente, y Betty Flores, quien tiene discapacidad auditiva.

En el área de rehabilitación están las sub-áreas de magnetoterapia, electroterapia, onda corta, terapia ocupacional, gimnasio, hidroterapia.

El centro de salud quiteño atiende un promedio de 380 partos al mes. “El hospital por sí no abastece a la población que llega para ser atendida”, explica Juan Barriga, director del hospital, que en su área de neonatología destacan las adquisiciones recientes de termocunas y un respirador.

Video: El Hospital de Niños Baca Ortiz (Andes)

“La necesidad de tener un centro de terapia de neonatología nació por la cantidad de pacientes que se hacen atender acá desde las provincias del norte del país”, refiere el Director.

El médico jefe de Cuidados Intensivos, Ramiro Bucheli, acota que requieren de mayor equipamiento y capacidad en su área, donde debe haber el 10% de camas del total del hospital.

La unidad para los pacientes críticos cuenta con el apoyo de tres médicos tratantes, ocho residentes y 13 enfermeras. Son cuatro camas ocupadas permanentemente, con el equipamiento al 100% de su uso, tales como respiradores, monitores bombas de infusión, máquina de hemodiálisis, ecógrafos, broncoscopio marcapasos, ventilador de alta frecuencia y equipo de rayos X portátil.

“Ha habido varias mejoras, este hospital es general, pero lo hacemos como uno de tercer nivel y lo hacemos con mucho agrado”, dice Juan Barriga, quien labora desde hace 30 años en el Pablo Arturo Suárez.

El último proyecto puesto en marcha del Hospital de Niños Baca Ortiz es la externalización de los servicios de lavandería, alimentación, limpieza y seguridad, lo que significa para este centro de salud tomar en cuenta íntegramente otros requerimientos como la calidad de atención médica y de personal.

Por ejemplo, en el área de lavandería, personas con overoles estampados el dibujo de una cara feliz tienen un trabajo mesurado para dejar la vestimenta, sábanas y cobijas totalmente esterilizada para un nuevo uso.

Los guardias, con uniforme rojo, también son parte de esta mejora de servicios. Ellos acompañan a los padres y madres de los pacientes hasta satisfacer sus inquietudes en el departamento indicado.

La limpieza es evidente en la casa de salud, tal cual lo mostró durante la entrevista con la Agencia Andes, la directora del hospital, Catalina Vásquez. “Son las cuatro de la tarde y el hospital permanece totalmente higiénico, algo que no era normal antes”.

La consulta externa del Baca Ortiz tiene ahora atención extendida. Asimismo, los trabajos continúan para la pronta habilitación de los ascensores, tres para camillas y cuatro para servicios, pacientes y público en general.

La externalización de servicios permite una reingeniería del hospital, pues dichos servicios se fundamentaban antes en base del empirismo y ahora hay un manejo más técnico con expertos en el manejo de la alimentación, seguridad y limpieza, indica a Andes la directora del hospital, Catalina Vásquez, quien indica que el límite de camas de allí es 270 unidades, cuya ocupación usual es del 100%. “Unos 77 mil niños ocuparon las camas el año pasado”.

“Con la ministra de Salud, Carina Vance, se decidieron las innovaciones de externalización de servicios, lo cual supone un gran cambio, porque eso ocupaba un gran espacio en los procesos administrativos (…) los beneficios son, además de los físicos que podemos apreciar, el manejo de la organización del hospital”, expresa Catalina Vásquez.

El Ministerio de Salud Pública aplica desde el 1 de abril el proceso de externalización de los servicios generales en los hospitales Abel Gilbert de la ciudad de Guayaquil, Verdi Cevallos (Portoviejo), José María Velasco Ibarra (Tena) y en el Baca Ortiz.

Con la entrega de esos servicios a la empresa privada, el Estado tiene un ahorro del 33%, que significa alrededor de un millón de dólares.

También comenta la Directora sobre las nuevas adquisiciones en equipamiento e infraestructura como la sala de rayos X (inversión de 200 mil dólares) o el sitio de recopilación de información denominado Smart Bunker, “que es un trabajo que viene desde el año pasado” y que cuida sigilosamente con ayuda de la tecnología los historiales clínicos de los pequeños pacientes.

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