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Ciudadanos sucumbe ante Podemos y no será tan determinante

Ciudadanos sucumbe ante Podemos y no será tan determinante
junio 03
14:54 2015
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MADRID.- (Por. Victor R. Almirón.-ABC.es).-Pocas veces un resultado objetivamente positivo había provocado tantos sinsabores. Ciudadanos (C’s) logró ayer representación en los principales municipios del país y en los parlamentos regionales. Todo un hito para un partido que hace apenas un año carecía de implantación más allá de Cataluña y que contaba con solo once concejales en toda España. 

Pero la sensación de que las expectativas han superado los resultados finales era ayer palpable en el hotel Eurobuilding de Madrid, donde Albert Rivera y su equipo pasaron la noche electoral.

El discurso oficial puso el énfasis en «el éxito» que suponía la entrada en los parlamentos autonómicos.

Una valoración que enmendaba el propio discurso del partido en los últimos días, que marcaba la frontera del éxito o el fracaso en la capacidad del partido para condicionar la gobernabilidad. 

Aunque Ciudadanos apelaba en los últimos días a «soñar» con poder ganar, la realidad detrás de los sueños recomendaba hacer una lectura algo más modesta de los posibles resultados. 

El partido se marcaba tres grandes objetivos para estas elecciones: superar a Podemos, poder gobernar en algún municipio importante y dotar al partido de poder institucional en los municipios catalanes. 

En ese primer objetivo ya se empieza a medir el relativo fracaso de Ciudadanos, que se vio superado por Podemos en todos los parlamentos autonómicos. 

Además, sucumbió ante las «candidaturas de unidad popular» que el partido de Pablo Iglesias apoyaba en las principales ciudades. 

Las victorias de Ada Colau (Barcelona en Común) y Manuela Carmena (Ahora Madrid) no solo entregan a la izquierda la supremacía del voto que apelaba al cambio político, sino que arrebata a los de Albert Rivera la capacidad de ser fuerza condicionante en caso de que el PP o incluso el PSOE fuesen el partido mayoritario. 

La sensación en Ciudadanos es que, pese a la sintonía con Podemos en cuestiones referentes a la regeneración, las plataformas de izquierda buscarán el apoyo en los socialistas de manera preferente a la hora de buscar gobierno.

Ese segundo objetivo de poder gobernar algún municipio importante quedó descartado antes incluso de que comenzase el escrutinio. 

Bastó con los sondeos a pie de urna para descartar esa posibilidad. Valencia, donde el partido tenía depositadas sus esperanzas, fue reflejo de la noche electoral. Una meritoria posición, teniendo en cuenta la condición de partido nuevo, pero lejos de la capacidad para poder formar gobierno. 

La misma situación se reprodujo en Barcelona, donde el partido acabó en tercera posición, pero sin capacidad para ser decisivo en la gobernabilidad. Tampoco podrán ser determinantes en la capital de España, donde Begoña Villacís acabó en cuarta posición y sin capacidad para pactar ante la más que previsible alianza entre Ahora Madrid y el PSOE.

El objetivo de echar raíces en los municipios catalanes parecía el más asequible de todos. Ciudadanos presentaba 89 listas municipales en su región de origen. 

Sin saber todavía si Artur Mas convocará finalmente las elecciones autonómicas, y con la incertidumbre de si Albert Rivera liderará la candidatura regional, el partido necesitaba mejorar su presencia en la comunidad. Este último punto sí pueden presentarlo como un triunfo.

La campaña no fue bien

Tras varios meses con el viento a favor de las encuestas, C’s ha vivido una campaña electoral llena de sobresaltos que apuntaban a un estancamiento, o incluso retroceso, en sus perspectivas electorales. 

Un escenario que finalmente se ha consumado. Desde la formación se esforzaron en los últimos días por negar que estuviesen sufriendo un desgaste, trataban de poner el acento en que C’s iba a ser el partido que más iba a crecer en estas elecciones, algo prácticamente asegurado dado que su único rival en esa batalla podía ser Podemos y los de Pablo Iglesias no se presentaban con marca propia en las elecciones municipales.

Aunque desde la cúpula de la formación eran muy optimistas con vistas a a movilizar a la gran bolsa de indecisos que manifestaban intención de votar en estas elecciones, y que algunas encuestas cifraban en cerca del 40%. 

De su capacidad para atraerse a buena parte de ellos dependía que el partido mantuviese su tendencia al alza. Los resultados finales indican que no solo no lo logró, sino que el partido había perdido apoyos que en algún sondeo pudieron mostrar intención de votarlos.

Próxima estrategia

El partido entra ahora en un escenario de incertidumbre. Ha logrado emerger como cuarta fuerza política nacional en muchos puntos de España, logrando el tercer puesto en algunos puntos y el segundo en algunas plazas de Cataluña. 

Es el mensaje que quiere lanzar el partido. Que partían de cero y que todo crecimiento es ya de por sí un gran resultado. 

Sin embargo, el partido ha sido derrotado por las fuertes expectativas que había generado y que en cierta manera se había autoimpuesto.

No obstante, había entre los asistentes al cuartel general que estableció el partido para seguir la noche electoral quienes quisieron ver la botella medio llena. 

Esperan que al quedar fuera del escenario de muchos pactos clave su marca se desgaste menos de lo previsible. Aunque existe el riesgo de que precisamente esa teórica ventaja pueda sacarlos del foco mediático. 

A falta de un análisis más reposado de los resultados, en el partido prima la estrategia de que todo sigue igual, y que en aquellos lugares donde la aritmética lo haga posible sus condiciones para apoyar investiduras se mantienen intactas. 

Las primeras autocríticas todavía no han aparecido, pero algunas voces empiezan a interpretar ahora que las irregularidades que se han conocido en las últimas semanas en algunos puntos del país por la rápida expansión del partido pueden haber pasado factura. 

Además, existe el convencimiento de que en las elecciones generales el papel que juegue Albert Rivera puede ser más determinante, y a eso se agarraban ayer en parte muchos integrantes del partido. 

En estos comicios se ha visto que la marca Ciudadanos ya es una realidad en España, pero que el partido se había marcado unas expectativas demasiado altas.

Rivera sube los ánimos

Hasta que Albert Rivera no salió al hall del hotel Eurobuilding en el que Ciudadanos fijó su cuartel electoral el sentimiento entre los asistentes era de desasosiego por encontrarse ante unos resultados que se encontraban por debajo de las expectativas. Pero Rivera apareció y dejó ver que el partido había logrado un gran resultado al convertirse en la tercera fuerza municipal de España.

No obstante, la radiografía de Rivera esconde la trampa de que Podemos no se presentaba con marca propia a las municipales. 

Con estos resultados el partido pierde posibilidad de ser decisivo en los pactos. Y ese era el crudo análisis que se realizaba anoche entre los cargos del partido, pero están confiados en que el partido no haya detenido su crecimiento en estas elecciones.

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