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Casa de la Cultura Ecuatoriana, de la autonomía hacia un modelo regido por el régimen

Casa de la Cultura Ecuatoriana, de la autonomía hacia un modelo regido por el régimen
mayo 27
12:10 2013
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A Fondo: Nuevo plan de gestión pública

(Diario EL UNIVERSO).- Surgió tras la mutilación territorial de enero de 1942, cuando la autoestima del país estaba afectada. Mediante Decreto Ejecutivo Nº 707, el presidente de la República de ese entonces, José María Velasco Ibarra, dispuso la creación de la Casa de la Cultura el 9 de agosto de 1944. El escritor Benjamín Carrión, su principal impulsor, decía: Si no podemos ser una potencia militar y económica, podemos ser, en cambio, una potencia cultural nutrida de nuestras más ricas tradiciones.

Desde entonces se fueron creando los llamados núcleos provinciales, que ahora suman 23, y la institución ha tenido la autonomía económica y administrativa para establecer desde el mecanismo de elección de sus autoridades hasta financiar manifestaciones culturales de toda índole con la libertad de elegir.

En la Ley Orgánica de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión (CCE), vigente desde el 3 de enero del 2006 cuando se publicó en el Registro Oficial, se ratifica su autonomía al determinar en su artículo 1 que “es una persona jurídica de derecho público con autonomía económica y administrativa”.

Pero desde el 13 de mayo pasado se analiza un nuevo modelo de gestión cultural tras una reunión que mantuvo el presidente Rafael Correa con el presidente de la CCE, Raúl Pérez Torres, y los titulares de los núcleos provinciales.

Entre los justificativos para el cambio están la obsoleta infraestructura y la falta de presupuesto, según Pérez, quien fue proclamado como ganador de la elección realizada en agosto pasado con el respaldo del régimen por vía judicial, tras reclamos surgidos en Zamora Chinchipe y Santo Domingo.

El debate impulsado por el régimen implicó la creación de una comisión integrada por varios ministros de Estado y un equipo de la CCE que en 45 días deberá plantear un nuevo modelo de gestión.

En el proceso se analizan planteamientos como el del escritor y ministro de Agricultura, Xavier Ponce, de que los núcleos de la Casa de la Cultura podrían ser las delegaciones provinciales del ministerio del ramo, según un boletín informativo que consta en la página web de la CCE (www.cce.org.ec).

Aunque aún corre el plazo de 45 días para definir el nuevo modelo de gestión, algunos de los planteamientos tienen reparos por parte de presidentes de los núcleos provinciales y una exautoridad de la entidad.

El expresidente de la CCE Marco Antonio Rodríguez ve en los posibles cambios la intención de restarle autonomía a la institución para forjar lo que él denomina como la “oficialización de la cultura nacional”.

Hay indicios. Desde el 27 de marzo del 2013, cuando se publicó en el Registro Oficial, está vigente una resolución de la Junta Plenaria (integrada por los 23 presidentes de los núcleos y que es el máximo órgano de decisión de la CCE) en la que se autoriza al presidente de la CCE a “que proceda a conformar la Empresa Pública de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, de carácter nacional, a denominarse Empresa Pública de Servicios Culturales – CCE cumpliendo los requisitos establecidos en la Ley Orgánica de Empresas Públicas”.

Su aplicación está en suspenso, según Pérez, hasta que en la próxima Junta Plenaria del 15 de junio próximo se analice un informe sobre la factibilidad de la propuesta. El presidente de la CCE justifica que la creación de la empresa se da como una alternativa para conseguir dinero por autogestión con la organización de eventos.

Para Rodríguez, el principal peligro radica en la posibilidad de que la cultura se politice en el país. “La cultura es universal. Si esto ocurre, estaríamos bajo un régimen autocrático, dictatorial. Eso sería oficializar la cultura. El fenómeno que se genera con esto es que un grupúsculo que son besamanos del gobernante de turno estén en todas partes, publiquen libros, expongan y todos los demás, quienes creemos en la libertad, estemos marginados”, dice Rodríguez, quien vio una intromisión política del movimiento oficialista PAIS en las últimas elecciones de agosto.

Los presidentes de los núcleos consultados son cautos. Para Germán Calvache Alarcón, titular del núcleo de Tungurahua de la CCE, el temor de los núcleos provinciales es que “el Ministerio de Cultura se encarame sobre la Casa de la Cultura y empiece a manejarla como si fuese una dependencia ministerial”. “La ley (de Cultura, que se tramita en la Asamblea Nacional) debería resolver eso. La ventaja de no ser una dependencia estatal es la libertad para crear, decir, pensar…”. agrega.

Una comisión, con delegados de varios ministerios y de la CCE, analiza los cambios que marcarán el devenir cultural del país.

En ese sentido, Calvache pone ejemplos como la libertad de traer a personalidades que, se conoce, tienen un planteamiento contrario al régimen de turno. “Si yo quiero invitar, por ejemplo, a Simón Espinoza (escritor), que fue mi maestro y que sé que está en línea contraria al Gobierno actual, lo invito y no pasa nada. Supongo que esa autonomía es la que se trata de precautelar. En el supuesto de que esto sea una dependencia del Ministerio de Cultura, entonces ya no se podría”, recalca Calvache, quien cree que la falta de dinero es uno de los problemas de la institución por lo que se requiere crear la empresa pública.

Los 23 núcleos y la casa matriz con 520 trabajadores manejan un presupuesto anual de $ 6 millones que se distribuyen según la población de las provincias. A ese monto deberían sumarse, según Pérez, unos $ 3 millones que se derivan de un recálculo del 2% de los ingresos brutos de las autoridades portuarias.

Guillermo Montoya, titular del núcleo de Chimborazo, considera que mantener la autonomía institucional y financiera es clave para, por ejemplo, publicar los libros que se quieran o financiar los espectáculos y muestras que se quieran montar. “Hay independencia en la elección. La casa matriz no define el accionar de los núcleos. El momento que perdamos autonomía nosotros tendríamos una total dependencia del Ministerio de Cultura”, dice.

Lo claro, según Montoya, es que, según lo establecido en la Constitución vigente, al Ministerio de Cultura le compete establecer la rectoría de la política cultural del país. Y que la Casa de la Cultura sería un actor del sistema nacional de cultura. “La ventaja de la Casa de la Cultura, y por lo que se ha podido mantener, es que ha trabajado independientemente, sin ninguna injerencia política”, agrega.

Mientras que Luis Serrano, titular de la CCE en El Oro, advierte que no se debería declinar en la libertad de apoyar las manifestaciones culturales, sin importar sus contenidos.

La titular del núcleo del Guayas de la CCE, Rosa Amelia Alvarado, convocó a algunos de los presidentes de los núcleos provinciales a una reunión en Guayaquil el martes pasado para analizar la autonomía de la institución y otros temas. Un equipo de este Diario intentó recoger la posición de los presentes, pero se informó que la cita era privada. Alvarado dijo que se pronunciaría cuando haya alguna resolución, según informó el encargado de prensa.

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